El contexto ideal

por | 24 julio, 2014

He aquí una paradoja: Las personas y los negocios más competitivos son aquellos que no se preocupan por competir.

Los verdaderos ganadores fijan sus propios parámetros, en lugar de copiar lo que hacen sus competidores. No les preocupa pelear con alguien. En cambio, su preocupación pasa por hacer las cosas absolutamente lo mejor posible.

Si vas ganando una carrera y miras hacia atrás, resignas parte de tu ventaja y empiezas a perder. Cuando te comparas con tus competidores, permites que ellos definan tus propios parámetros y así, empiezas a moverte a su ritmo. Comparándote -a ti mismo y a tu desempeño- con otros, sólo conseguirás limitarte. No lo hagas.

En toda industria hay un líder. En todo grupo de seres humanos hay un líder. Los líderes tienen su propia visión y es por eso que no tienen competencia.

A los ganadores no les desvela ganar. Haz lo mejor que puedes y deja de preocuparte por el resto. Sin embargo, debe de haber un punto de partida. Nunca podrás tener todo lo que desees, a menos que aprendas a querer tener lo que ya tienes.

Cuando eres agradecido y aprecias las cosas que sí posees, empiezas a sentir que tienes más de lo que necesitas. La vida no está para poseer, sino para ser.

Estando constantemente ocupado en conseguir más y más cosas aceptas tener carencias y limitaciones. Por contraste, apreciando todo lo que sí tienes tomas conciencia de ello, lo cual acerca a tu vida todo aquello que sinceramente deseas.

Cuanto más agradecimiento demuestres por aquello que ya has conseguido, más te dará la vida. Valora lo que tienes, cuídalo y construye a partir de eso. Cuida bien tu cuerpo, tu casa, tu familia, tus relaciones, tu entorno, tus habilidades, tu mente, tus valores, tu vida misma.

Pero debemos reconocer que de una u otra manera todos caemos en tentaciones, todo el tiempo. Hasta la acción más analizada y premeditada es el resultado de rendirse ante la idea de que esa acción debe ser llevada a cabo. Toda acción está precedida por algún tipo de influencia.

Algunos pueden estar tentados a beber de más, mientras que otros, por la razón que sea, son tentados a mantenerse sobrios. Algunos son tentados a buscar frivolidades y placeres fáciles. Y otros se sienten atraídos por aprovechar toda oportunidad de hacer algún aporte creativo o que les permita crecer.

No puedes evitar ser influenciado, pero sí puedes asegurarte que esa influencia sea positiva y apunte en la misma dirección que tus objetivos de vida. Esta es la razón principal por la que debemos ser conscientes de el aporte que hacen las personas más cercanas, y no solo ellos, todas las personas con quienes te extiendes interactuando.

Siempre busca influencias positivas, pensando siempre que si estás cayendo todo el tiempo en algún tipo de tentación ¿porqué no te tientas a ti mismo a triunfar?

Mantente enfocado en lo que quieres lograr, así como en el motivo por el cual deseas lograrlo. Visualiza constantemente y con mucho detalle la vida que deseas vivir y aquello que planeas conseguir. Asegúrate que tu propia tentación por lograrlo sea más fuerte que todas las otras tentaciones que se cruzan en tu camino.

Construye tu propia tentación positiva y entrégate a ella para alcanzar tus metas de éxito y realización personal. Permítete caer en la tentación de triunfar.

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